Maíz Trigo
Mandioca Arroz
Yerba mate Canola
Maní Girasol
Algodón Sésamo
Tabaco Ka’a he’ê
Frutas y hortalizas Macadamia
Caña de azúcar Soja

 

 

 

Maíz

El maíz es un cultivo de unos 7.000 años de antigüedad que se cultivaba en México y América Central. Hoy, su cultivo está muy difundido, en especial en Europa y Estados Unidos.
El maíz llegó a la costa peruana entre el 900 y el 700 a.C. y constituyó un cultivo de propagación difícil hasta que fue protegido por el Estado incaico. El problema estribaba en las dificultades para encontrar terrenos apropiados de cultivo en las vertientes andinas.

La preocupación del Estado inca por fomentar el cultivo del maíz respondió a una necesidad funcional, motivada por el avituallamiento del ejército y el sostenimiento de la burocracia. El maíz se conservaba mejor que el chuñu (papa deshidratada) y los soldados apreciaban mucho más una ración de mazamorra y de chicha, que un buen plato de papas. De aquí que los incas consideraran al maíz como el cultivo civilizador de los Andes, lo que hizo que desplazara otros cultivos autóctonos.

Las civilizaciones agroalfareras americanas desarrollaron sistemas originales de organización social basados fundamentalmente en el cultivo de maíz, y nuestros guaraníes no fueron la excepción.
Para los guaraníes, la siembra o ñemity se comenzaba en época de lluvia y estaba a cargo de las mujeres, que utilizaban la azada y la estaca de cavar para abrir surcos y poner las semillas. Ciertas parcialidades sembraban en montículos artificiales en lagunas y pantanos, recurrían a los pajé o chamanes para convocar a divinidades y que éstos favorecieran el crecimiento de los frutos, previnieran de plagas, brindaran buen tiempo, etc, y también se celebraban rituales en épocas de cosecha.

El maíz era el cultivo más importante y se le dedicaban rituales especiales al sembrarlo, danzando con máscaras de madera liviana que representaban a los antepasados muertos. Al cosechar el maíz se celebraba una ceremonia de bendición o bautismo llamada mongaraí.1

Los guaraníes preparaban el maíz cocido de todas las formas posibles. “Asado obtenían el avatí pororó, pisado en mortero formando una crema de choclo o mingáu, en sopa con granos pelados de maíz (jupika), machacado en mortero, envuelto en chalas y hervido (ka`í – ku`a) o el grano cocinado (akanjú)”.2
Félix de Azara describe un tipo especial de maíz que observa en el Paraguay y llama Avati Guaicurú. “Siembran y prueban bien en todas partes las especies conocidas del maíz; pero he visto otra en el Paraguay llamada Albati guaicurie, que sin llevar ventaja a las otras ni diferenciarse de ellas en los granos ni en otra cosa, cada grano está separadamente envuelto con hojas pequeñas idénticas a las que cubren toda mazorca”.3

Mariano Antonio Molas señala que “el ordinario y común alimento de la gente pobre, hablando de la campaña, es el maíz, la mandioca, porotos, zapallos, batatas y la leche (…) Las expresadas menestras se recogen muchas veces en dos siembras, en el verano e invierno, por ser fertilísima la tierra”. Menciona que el maíz suplía la falta de pan de trigo con el chipá (chipa) de almidón y con el de maíz.4
Desde la agricultura guaraní se convirtió en uno de los principales rubros de explotación agrícola en nuestro país, y base para la alimentación de la población, tanto rural como urbana.

Actualmente, la producción está dada por cultivos realizados por pequeños productores con superficies de siembra de hasta una hectárea, con variedades como avati moroti (chipa), moroti pora (locro), destinadas al consumo dentro de la finca, y karape pyta utilizada para la alimentación del corral y animales menores.
El rubro mecanizado llevado adelante por empresas privadas, siembra maíz zafriña, tipo karape pyta e híbridos de gran rendimiento, exclusivos para la elaboración de forrajes.

En nuestro país, el cultivo de maíz se extiende en gran parte del territorio. En la zona Central y Norte, la siembra puede realizarse desde julio, agosto y hasta fin de septiembre, mientras que en el Sur y Este, se realiza desde septiembre hasta fines de octubre.

En Paraguay hay unas 400 variedades de maíz, según registros del Centro Regional de Investigación Agrícola (CRIA), de Capitán Miranda, Itapúa, que incluyen unas 60 variedades nativas que eran cultivadas por las comunidades indígenas.

En noviembre del año pasado, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) aprobó los pedidos de las compañías estadounidenses Dow AgroSciences, Monsanto y Syngenta, y de la paraguaya Agrotec, para el cultivo experimental de cuatro variedades de maíz genéticamente modificado, popularmente llamado transgénico.

Si se comprueba la efectividad de los maíces RC 1507, VT3Pro y MON89034 y Bt11, cuyas principales propiedades son la resistencia a insectos y la tolerancia a herbicidas, éstos serán liberados para su explotación comercial a finales del 2012 o principios de 2013.

Notas
1 Varios autores, “Nueva historia del Paraguay” Vol 1, Editorial Hispana Paraguay SRL, 1ª edición 1997, Impreso en España, p 34.
2 Ibid p 36
3 AZARA, Felix de, “Descripción e Historia del Paraguay y el Río de la Plata”, Imprenta de Sanchiz, Madrid, 1847.
4 MOLAS, Mariano Antonio, “Descripción Histórica de la Antigua Provincia del Paraguay, Ediciones Nizza, Asunción-Paraguay, 1957.

« Volver

Mandioca

La mandioca es un cultivo tradicional, conocido desde mucho antes de la llegada de los conquistadores. Tiene gran importancia económica y social en el país. Ocupa el tercer lugar con relación a la superficie total de área cultivada del país, después de la soja y el maíz, y el primer lugar en volumen de producción. Es el principal cultivo de las pequeñas y medianas explotaciones agrícolas.

Con el aumento de la población, tanto la superficie de siembra como el consumo humano, animal y como materia prima industrial, ha crecido. Su consumo se expande en toda la geografía nacional, siendo un componente tradicional de la dieta de las familias rurales y urbanas como acompañante de las comidas, llegando el consumo per cápita por día en las zonas rurales de 1.150 gr./persona y de 350 gr./persona en las zonas urbanas (1).

Su cultivo se registra en todos los departamentos de la Región Oriental y en algunas zonas del Chaco en aproximadamente 295.000 fincas (2).

El 80% de la producción total se consume en la propia finca para la alimentación de la familia y de los animales. El 15% es comercializado en los centros urbanos para alimentación humana, siendo el Mercado Central de Abasto de Asunción el principal centro de comercialización (4).

Los departamentos de San Pedro (95%) y Caaguazú (5%) son los principales proveedores.
Paraguay produce el 12% del total de mandioca en América Latina, equivalente a 284.283 hectáreas. El rendimiento por hectárea en nuestro país, de 17.147 kg, es mayor que el promedio de América Latina (5).
Los datos estadísticos recogidos en el período 1991-2008 revelan que las explotaciones disminuyeron en 4.135 fincas, lo que equivale a una merma del 1,8 %, disminuyendo de 229.462 a 225.327 fincas. Al mismo tiempo, la superficie sembrada también ha registrado una disminución equivalente al 2,8 % (6).
El 5% de la producción se utiliza para el procesamiento de almidón, a través de grandes y pequeñas industrias de tipo artesanal (7).

Existen siete grandes industrias de almidón instaladas en el país, con capacidad para procesar volúmenes diarios de 50, 100, 200 y 400 toneladas/día.

De las raíces de la mandioca se obtienen dos tipos de productos, que son la mandioca para harinas y “pelets”, destinados especialmente para alimentación animal; y el almidón que se usará en industrias alimentarias (pan, pastelería, mermeladas, etc.) y no alimentarias (plásticos, pieles, etc.).
A partir del almidón pueden elaborarse panes de queso, tortas, pudines, cremas, confites, sagú, polvillo ácido para galletas, polvo chocolatado instantáneo, aglutinante para embutidos, espesante para alimentos cocidos, compuesto para grasas vegetales (margarinas), para aumentar el tenor de sólidos en las sopas, helados, conserva de frutas, etc. Impide también la pérdida de agua durante la cocción de embutidos cárnicos. Puede utilizarse también como vehículo o excipiente de pastillas, grageas y jarabes en el sector de medicamentos.

La primera fábrica de almidón, Almidones Paraguayos S.A. (ALPASA) se instaló en el departamento de Itapúa, en la localidad de Coronel Bogado, en 1994.

Posteriormente, en 1997, fue inaugurada la mayor planta de extracción de almidón de mandioca en el país, con la empresa Espigal S.A., en el departamento de Caaguazú.

A partir del año 2000 se sumó la empresa Almidones Sociedad Anónima (ALMISA). Más adelante se instalaron nuevas empresas en la zona de Canindeyú, en las localidades de Curuguaty y luego Katuete, adonde llegó la empresa Fecularia Salto Pilão, de la mano de inversionistas brasileños, para producir almidón y exportarlo al mercado del vecino país.

En estos últimos años se agregó la Compañía de Desarrollo y de Industrialización de Productos Primarios Sociedad Anónima (CODIPSA) cuya producción involucra unos 3.000 productores de la zona. También se instaló la empresa Almidones de Sur (ALMISUR), en J. Eulogio Estigarribia.

Por otro lado, hay una gran planta industrializadora de alcohol carburante, que utiliza como materia prima granos y raíz de mandioca.

El rendimiento por hectárea en Paraguay es el más alto de América Latina. Del total de mandioca producida en el continente, 12% procede de los campos paraguayos. Son cifras que se corresponden con la enorme importancia que tiene este vegetal en la alimentación de los paraguayos.

Notas
1. Mandioca, una opción industrial. USAID y Paraguay Vende. 2010.
2. Ibid anterior.
3. Diagnóstico de rubros agrícolas. Dirección General de Planificación y Unidad de Estudios Agronómicos. MAG. 2010.
4. Ibid anterior.
5. Ibid anterior.
6. Ibid anterior.
7. Ibid anterior.

« Volver

Yerba mate

El origen del uso de la yerba mate, alimento básico de los indios guaraníes y conocida por éstos como Ka’a, en idioma guaraní “planta o hierba”, se pierde en lo remoto del tiempo.
Pero es indudable que los conquistadores españoles aprendieron de los guaraníes el uso de la yerba mate.
Atribuye Ruiz Díaz de Guzmán, en su historia escrita en el año 1612 a Hernando Arias de Saavedra, el descubrimiento del uso de las hojas de yerba mate en 1592. (1)

éste habría encontrado en las “guayacas” (pequeños sacos de cuero en el que el indio transportaba sus más preciados bienes) de indios hostiles tomados prisioneros, envueltos en delgadas y suaves pieles, un polvo que resultó ser “ka´a”.

Las virtudes que se le atribuyen, y a los que se refieren numerosos relatos de aquellos tiempos, hicieron que su consumo se difundiera en forma extraordinaria al punto de organizarse un intenso tráfico regular del producto, desde su zona de origen a todo el virreinato.

Pero el recorrido histórico de la yerba mate fue azaroso, “signado fundamentalmente por las opiniones tendenciosas de panegiristas y, sobre todo, de detractores, quienes lo calificaron, alternativamente, de infusión llena de virtudes cuasi mágicas a de vicio abominable y sucio, causante de toda clase de lacras sociales”. Al mate se llegó a culpar de la escasa productividad individual y colectiva y “de una larga serie de otros pecaminosos etcéteras”, a tal punto que llegó a prohibírselo. (2)

Hacia el año 1600 se consumían en Asunción cerca de 500 kilos de yerba al día. En 1611 Marín Negrón, gobernador de Asunción, impuso penas para los que fueran sorprendidos “en posesión de yerbas”: cien latigazos si el infractor era indígena, cien pesos de multa si era español. (3)

Finalmente, el cultivo fue autorizado a los jesuitas, que lo monopolizaron hasta que fueron expulsados en 1767. Los jesuitas lograron domesticar la planta, mediante técnicas de secado de la semilla, lo que permitió extender las plantaciones al punto que la venta de yerba mate se convirtió en la principal fuente de ingresos de las reducciones. Hacia 1720 el consumo se había generalizado también en el actual estado de São Paulo (Brasil). En Chile, desde la colonia y hasta el siglo XIX, tuvo una amplia difusión, cediendo su preponderancia en las áreas urbanas en favor del té.

Los jesuitas mencionaban a la yerba en sus Cartas Anuas y fue precisamente uno de ellos, Francisco José Sánchez Labrador, el primero en ocuparse del aspecto técnico científico en un trabajo fechado en 1774, que es hoy prácticamente desconocido.

Con la expulsión de los jesuitas, sobrevino la decadencia de los mismos, la reducción de su población y el abandono de los yerbales cultivados por los mismos. No tan solo se perdieron éstos, sino que hasta la tradición de su cultivo.

Medio siglo después, el célebre médico y naturalista francés Aimé Goujaud, conocido como Bonpland, inició los primeros estudios científicos sobre la planta de yerba mate, su cultivo y sus usos. Con el mismo propósito visitó en 1820 ó 1821 el Paraguay, donde solicitó permiso para recorrer algunos yerbales, pero ante el temor que sus estudios pusieran en peligro al monopolio que sobre la yerba mate ejercía el Paraguay, fue tomado prisionero y confinado al interior del país, de donde recién fue liberado en 1829 merced a gestiones del científico Alejandro Humboldt y del gobierno francés.

La yerba mate siempre estuvo íntimamente asociada a la historia paraguaya. Se sabe que la prohibición del comercio como política del doctor Rodríguez de Francia obligó a los países limítrofes a cultivar la yerba, mermando así el mercado de nuestro producto en la región.

La gran prosperidad del gobierno de los López, e incluso gran parte de la reconstrucción nacional después de la Guerra del 70, se debió al comercio de la yerba mate. Señala un historiador extranjero que el peor sufrimiento del soldado paraguayo durante la Guerra Grande fue la falta de yerba, pues su cosecha y producción se acabaron al ser todos los hombres incorporados como combatientes al ejército.
Fue Federico Neumann en la colonia Nueva Germania, al margen del río Aguaray Guazú, quien luego de muchos años de fracasados intentos logró obtener la germinación de semillas de yerba mate en 1896, obteniendo por primera vez en 1901, después del esplendor de la época jesuítica, un producto elaborado con yerba mate de cultivo.

La yerba mate, cuyo nombre científico es Ilex paraguariensis, es un estimulante, cuyas cualidades tónicas son superiores a las del café. Según opiniones de numerosos investigadores sobre los importantes efectos fisiológicos del mate en el organismo humano, su consumo estimula el sistema nervioso, la circulación, facilita la diuresis y la sudoración, es un estimulante cardíaco y favorece la digestión.

Se trata de un árbol perennifolio, de hasta 15 metros de altura en estado salvaje. Tiene un fuste recto y cilíndrico, de hasta 3 centímetros de diámetro, recubierto de una fina corteza pardogrisácea acanalada. Las ramas brotan del árbol en ángulo recto, dando lugar a una copa apicada.

El sector yerbatero mantiene un crecimiento constante en cuanto a producción y superficie cultivada. Existen unas 10 industrias de gran porte y cerca de 200 industrias de menor escala. En Paraguay, el consumo es de 2,5 kilos per-cápita de yerba mate elaborada / año. El dato toma como base las 30.000 toneladas en yerba elaborada que se producen al año. (4)

Los productores tienen valiosos conocimientos culturales del sistema de producción de la yerba mate, los que necesitan ser complementados para alcanzar estilos de producción más sustentables.
En Paraguay, las principales zonas de cultivo son los departamentos de Itapúa y Guairá, seguidos por Alto Paraná y Caaguazú.

La yerba paraguaya es conocida y apreciada en diversas partes del mundo. Según estudios del informe “Welcome yerba mate”, del Proyecto Paraguay Vende, de la Agencia del Gobierno de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Red de Inversiones y Exportaciones (REDIEX), del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), el 85% de la yerba mate que se consume en Estados Unidos es paraguaya.
Nuestro país exporta cerca de medio millón de toneladas al año a mercados tan disímiles y distantes, como América del Norte y Medio Oriente. (5)

Notas
1 El mate. Profesor Fernando Assunçao. Uruguay. 2002.
2, 3 Ibid anterior.
4 Dirección de Censos y Estadísticas Agropecuarias. MAG.
5 Rediex, Departamento de Inteligencia Comercial, Mesa Sectorial Nuevos Productos de Exportación.

« Volver

Maní

El maní (arachis hypogaea) tiene su origen en América del Sur. Su fruto ya era conocido por los indígenas y hasta hoy es posible encontrar maní indígena en los suelos arenosos del Chaco.

Es un rubro de gran importancia por su valor nutricional y económico, conocido y cultivado en nuestro país, principalmente por pequeños y medianos productores. Su valor nutricional es importante porque aporta proteínas, carbohidratos, vitaminas, fibras y minerales para el crecimiento y el desarrollo humano.
Su cultivo abarca ambas regiones del país, aunque con distintos destinos y pretensiones. En la Región Oriental, es considerado más un rubro de autoconsumo familiar, aunque algunos productores lo comercializan en ciertas épocas del año para mejorar las condiciones económicas de sus fincas. En la Región Occidental, las colonias menonitas cultivan el maní a mediana y gran escala, destinándolo al mercado nacional o de exportación.

El suelo arenoso y fértil, la ausencia de piedras, las largas horas de calor solar y la baja humedad ambiental favorecen un sabor muy especial y parecido al sabor de una nuez comestible en el maní cultivado en el Chaco paraguayo.

Los agricultores de la colonia Fernheim han cultivado el maní desde su fundación en 1930. En la década de 1970, Fernheim inició la exportación de maní a Europa y Japón.

La producción alcanzó su pico en la década de 1980, con un volumen de 40.000 toneladas de maní en cáscara anuales. El desarrollo favorable de la ganadería en las últimas décadas dejó menos espacio para el productor de maní. Actualmente, la producción alcanza las 10.000 a 15.000 toneladas anuales de maní en cáscara, pero con una tendencia creciente.

La línea de producción del maní en las poderosas cooperativas menonitas del Chaco es controlada por técnicos calificados. En la Cooperativa Fernheim, la selección se realiza en forma manual y con modernas máquinas electrónicas, logrando maní de tamaño uniforme y libre de materias ajenas y contaminantes.
Presidente Hayes y Boquerón son los departamentos que se destacan en la explotación de este rubro en la Región Occidental, mientras que San Pedro, Itapúa y Caaguazú, lideran la producción de maní en la Región Oriental del país.

El Censo Agrícola Nacional 2008 registró 48.691 fincas productoras del cultivo a nivel nacional, una superficie sembrada de 24.113 Há y una producción de 29.988 toneladas. La superficie promedio es de 0,5 Há/finca y el rendimiento promedio de 1.244 kg./Há.

El maní es apreciado en el sector industrial confitero, que absorbe una buena cantidad del producto. Las exportaciones se dirigen, principalmente, al mercado boliviano.

El maní también es utilizado, aunque en menor escala en nuestro país, para la fabricación de aceite y combustible biodiésel. Su rendimiento industrial es del 50%, por lo que una hectárea puede producir alrededor de 0,5 toneladas de aceite.

El comportamiento del maní en el período comprendido entre 1991 y 2008 puede evidenciarse en las estadísticas difundidas por el MAG. Las explotaciones dedicadas al rubro aumentaron en 3.876 fincas, lo que equivale a un aumento del 8,6%, pasando de 44.821 a 48.691 fincas. Sin embargo, la superficie de siembra ha experimentado una importante retracción equivalente al 21,8%, disminuyendo de 30.850 a 24.113 Há. Asimismo, la producción también bajó, pasando de 34.035 a 29.988 toneladas, un 11,9 % menos.

« Volver

Algodón

El algodón ha sido plantado en la India durante más de tres mil años, y es referenciado en el “Rigveda”, el más antiguo texto religioso de la India, escrito en sánscrito en el año 1500 a. C. Mil años después, el gran historiador griego Herodoto escribió sobre el algodón hindú: “Allá hay árboles que crecen silvestres, de los cuales el fruto es una lana mejor y más bella que el de una oveja. Los hindúes hacen su ropa de la lana de este árbol”.

En América se conocía desde miles de años antes de la llegada de los conquistadores europeos. Existen registros de su cultivo miles de años antes del imperio Inca, en el Perú, donde se destacan los famosos textiles de la cultura Paracas, tan valorados en diversos museos del mundo. Incluso, una pieza textil Paracas de grandes dimensiones se exhibe en la planta de ingreso del edificio de las Naciones Unidas, en Nueva York.

En Paraguay, también data de épocas precolombinas. Los guaraníes lo llamaban mandyju y lo usaban para su vestimenta. Sin embargo, no fue hasta la llegada de los jesuitas y el establecimiento de las reducciones que el algodón cobró cierta importancia económica, aunque no se comercializaba en fibra sino en tejido hilado por las mujeres guaraníes. Con la expulsión de los jesuitas, éste y otros cultivos y otras actividades económicas que llegaron a ser incesantes en las misiones, quedaron prácticamente en el olvido.
Recién durante el gobierno de don Carlos Antonio López el cultivo del algodón vuelve a cobrar protagonismo como renglón económico. El mismo don Carlos decía en su “Mensaje a la República” en 1849: “El algodón es otra producción que debe formar un artículo importante de exportación. El algodón paraguayo tiene las tres condiciones que los fabricantes exigen del algodón: largo, fino y fuerte” (1).
Incluso hay historiadores que sostienen que la crisis del algodón de mediados del siglo XIX, provocada por la guerra civil en los Estados Unidos y que había creado una grave alteración de la poderosa industria textil inglesa, fue uno de los detonantes de la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, al que los británicos veían como un territorio óptimo para el cultivo de algodón a gran escala, de manera a compensar la oferta perdida de los estados confederados del sur norteamericano (2).

Finalmente, después de la guerra, con el país destruido y su población diezmada, hubo que construir la economía nuevamente, y pasarían décadas hasta que la producción algodonera asomase otra vez como un rubro económico importante.

En Paraguay, el algodón fue históricamente un cultivo relevante tanto a nivel de ingreso de divisas como en el nivel socioeconómico del pequeño agricultor, ocupando un renglón agrícola con beneficios sociales.
Desde los años `70, que Paraguay ocupó un sitial de privilegio en el mercado internacional del algodón, y hasta hace unos años, estaba clasificado entre los 10 mayores exportadores de fibra de algodón del mundo, con calidad reconocida en los mercados mundiales del textil.

Fue a fines de la década de 1960 que el cultivo del algodón empieza a crecer. Por esos años, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) introduce en el país variedades de semillas resistentes a enfermedades comunes del cultivo, consiguiendo un asombroso aumento de la superficie de siembra, pasándose de 60.000 hectáreas a 300.000 en poco más de diez años.

El Programa Nacional del Algodón arrancó en 1972 y aumentó la superficie de siembra de manera sostenida hasta1990, mejorando también la producción y los rendimientos mediante la cooperación técnica de Francia. Fue la época dorada del algodón paraguayo. Se alcanzaron las 560.000 hectáreas cultivadas y la instalación de numerosas desmotadoras con capacidad de procesar más de 1.000.000 de toneladas de algodón en rama. La zafra 1990/91 registró una producción récord de 753.000 Toneladas.
Asimismo, la exportación de fibra representó por varios años un promedio del 40% del total de las divisas ingresadas al país.

Fue un período de bonanza económica, pero el país no pudo transformar la estructura de su sector algodonero. La base productiva se debilitó en la zafra 1991-1992, debido a prolongadas lluvias que ocasionaron la pérdida en volumen y calidad de la cosecha, sumándose a esto la caída de los precios internacionales y la aparición de una nueva plaga: el picudo.

La producción algodonera cayó en la campaña 1996-1997 a menos del 20% de los máximos valores alcanzados en 1991, descapitalizando la agricultura campesina y disparando una recesión en el sector que hasta ahora no ha podido remontarse.

Los planes gubernamentales siguientes fracasaron. Las metas del Plan de Reactivación del Cultivo del Algodón, del MAG, de 1997, que buscaba alcanzar el medio millón de hectáreas en 2001-2002, financiado por bancos estatales, no superó las 202.000, con rendimientos muy inferiores a los esperados.
El Censo Agrícola Nacional 2008 registró 53.474 fincas productoras del cultivo a nivel nacional, revelando una superficie de siembra de 66.256 hectáreas y una producción de 63.760 toneladas. La superficie promedio es de 1,2 hectárea por finca, y el rendimiento promedio no alcanza los 1.000 kg./Há.
Las principales zonas de producción se encuentran en los departamentos de Caaguazú, Caazapá, Itapúa, Paraguarí y San Pedro.

Baja productividad, suelos degradados, uso de tecnologías de bajo impacto, politización, problemas de calidad de la semilla, falta de créditos, malos precios internacionales, pueden citarse como las causas de la dramática situación en que se encuentra el cultivo del algodón en nuestro país, y que incluso antiguas y florecientes desmotadoras estén orientando sus inversiones hacia otros rubros (3).

Ante esta situación, la Cámara Algodonera del Paraguay (CADELPA) ha trazado un plan de trabajo para la Campaña Agrícola 2010/11, cuyo objetivo es trabajar en incentivar la producción con la meta de alcanzar unas 50.000 hectáreas, con rendimientos de 2.000 a 2.500 kg/Há.

Notas
1 Woodbine Parish: “Buenos Aires y las provincias del Río de la Plata”. Editorial Hachette, Buenos Aires, 1958, p. 354
2 “Testimonios sobre la guerra del Paraguay contra la Triple Alianza”, Anuario de la Academia Paraguaya de la Historia, Asunción, 1997-8-9, Volúmenes. XXXII, XXXIII y XXXIV. También Whigham, Thomas, “El oro blanco del Paraguay: un episodio de la historia del algodón, 1860-1870”, en Historia Paraguaya, Asunción, Academia Paraguaya de la Historia, 1999, Volumen XXXIX.
3 “Importancia, potencialidades y desafíos del sector agro-rural paraguayo”. Ingeniero Alfredo Silvio Molinas M. UGP. Asunción, Paraguay.

« Volver

Tabaco

Llamado “pety” por los guaraníes precolombinos, el tabaco se cultivó comercialmente a comienzos del siglo XVIII. (1). El gobernador Jaime Saint Just, en la década de 1750, trajo expertos del Brasil al Paraguay, en una tentativa de estimular la producción de tabaco. Uno de esos técnicos era el padre del futuro dictador José Gaspar Rodríguez de Francia. (2)

Para 1770 se había convertido en uno de los principales productos agrícolas de exportación de la región, inferior en importancia solo a la yerba mate. Ambos se usaban como instrumentos de trueque y para el pago de impuestos, y eran productos esenciales del trabajo contractual y esclavo. (3)

El cultivo del tabaco se concentraba en el este y centro del país. Itauguá fue la región principal durante la era colonial, mientras que Villarrica adquirió mayor importancia después de la independencia. Esas áreas contaban con una mano de obra abundante y también con una rica tierra roja. (4)

El sistema de cultivo data de los primeros días de la colonia y se mantuvo sin mayores modificaciones todo el siglo XIX. Sembrado en mayo o junio, las plantas jóvenes estaban listas para el trasplante en unos dos meses. Aquella fase terminaba en septiembre por lo general, aunque la operación a veces continuaba por dos meses más.

Las hojas inferiores, que eran muy cortas, se recogían primero; de ellas provenía el tipo de tabaco llamado de pito. Cada planta producía cerca de cuatro hojas, que se comparaban favorablemente con los tabacos de La Habana.

Esas técnicas de cultivo y curado diferían en muchos puntos de las utilizadas en otras áreas productoras. En Cuba, por ejemplo, se dejaba que las hojas alcanzaran pleno desarrollo y luego se cortaba toda la planta. El sistema paraguayo permitía que la hoja madurase en la planta, produciendo un tabaco mucho más fuerte, con un porcentaje de nicotina superior al tabaco cubano. (5)

El productor era generalmente un pequeño agricultor, que trabajaba la tierra por sí mismo, asistido por sus familiares más próximos y a veces por uno o dos empleados. Por lo general, el cultivo del tabaco le ocupaba solo una parte de la finca; el resto lo dedicaba al maíz, la mandioca y otros cultivos de subsistencia.

Era tal la importancia de este cultivo que en 1779 se creó la Real Renta de Tabacos, que pronto se convirtió en una de las fuentes mayores de ingresos públicos en Hispanoamérica y Filipinas.
Con la independencia, en 1811, se liberó el comercio de tabaco. Posteriormente, durante los años de José Gaspar Rodríguez de Francia, siguió siendo importante para la agricultura paraguaya. A pesar de haberse visto afectado negativamente por la inestabilidad de las provincias del sur, el tabaco paraguayo seguía teniendo demanda. Para dar un ejemplo, la embarcación porteña “Santa Fe y Animas” llevó unos 451 fardos de hoja a Buenos Aires desde Pilar en 1819. (6)

Las cifras de la década de 1830 sugieren que la demanda de tabaco paraguayo subió por encima de los niveles anteriores, convirtiendo al tabaco en un producto de exportación que en estos 200 años consolidó una actividad de gran incidencia económica y social.

En agosto del año 1990 esta tendencia comenzó a experimentar un marcado retroceso, hasta casi extinguirse.

En 1999, la actividad recobró impulso a través de la acción de las empresas Tabacalera del Este SA y Compañía Agrotabacalera del Paraguay SA, que introdujeron el cultivo de tabaco Virginia mediante un programa experimental que comprendió un grupo inicial de siete productores en un predio de 15 hectáreas.

En tan solo 2.600 hectáreas cultivadas, la actividad se traduce en fuente de ingreso para unas mil trescientas familias que llevan adelante un plan de microcultivo en pequeñas parcelas que rinden altos beneficios económicos.

Este rubro de producción tiene un potencial de crecimiento que permitiría incorporar otras 10.000 familias productoras.

Con niveles de calidad que se conservan desde el campo productivo hasta la industrialización con tecnología de vanguardia, la actividad tabacalera representa hoy un alto porcentaje anual del movimiento económico productivo nacional y dependen de esta actividad miles de compatriotas en todo el territorio nacional.

Las empresas tabacaleras que hoy integran de la UTP (Unión de Tabacaleros del Paraguay) han aportado en el año 2009 al Estado paraguayo, en concepto de Impuesto Selectivo al Consumo, IVA, Renta, Anticipo de Renta, Iracis, un total de 52 millones de dólares (8).

En el año 2010 aportaron un total aproximado de 80 millones de dólares, lo que representa un aporte total que supera los 130 millones de dólares en el pago de impuestos (9).

Notas
1 Cardozo, “El Paraguay colonial”, pp. 103-4.
2 Antonio Zinny, Historia de los gobernantes del Paraguay, 1535-1887 (Buenos Aires, 1887), pp. 179-80.
3 Fulgencio R. Moreno. “Estudio sobre la independencia del Paraguay” (Asunción, 1912) pp. 45-51)
4 E. de Bourgade la Dardye, Paraguay: “The Land and the People, Natural Wealth and Commercial Capabilities” (Londres, 1892), pp. 185-87. Este autor señaló que “cuando se lo cultiva en tierra negra, el tabaco nunca tiene aroma, pero en el Paraguay se lo cultiva siempre en tierra roja, y en ello está la mejor garantía de su calidad superior. Los entendidos concuerdan en elogiarlo por su sabor delicado”.
5 Bourgade, Paraguay, pp. 185-187.
6 “Guías de Aduana... 1819”. AGN X-36-1-18.
7 Williams, Rise and Fall, p. 92.
8 Unión de Tabacaleros del Paraguay (UTP).
9 Ibid anterior.

« Volver

Frutas y hortalizas

A pesar de la importancia de la horticultura, en el país existe un déficit de oferta durante ciertos meses del año, lo que ocasiona una salida importante de divisas debido a las importaciones. (1)

El Censo Agrícola Nacional 2008 identificó la existencia de 160.479 fincas con huertas, lo que representa el 55% del total de las fincas existentes en el país. El 63% del total de huertas comerciales están en Caaguazú y Central. (2)

En determinadas épocas del año, rubros como la cebolla, la papa, el tomate y la zanahoria, compiten con el contrabando proveniente de países vecinos, principalmente de Brasil y Argentina.

Una de las causas de la persistencia de las importaciones es el escaso grado de utilización de tecnologías como sistemas de riego, media sombra, invernaderos, etc., lo que afecta la calidad, cantidad y continuidad de la producción, prevaleciendo una alta dependencia de las condiciones climáticas para las buenas cosechas.

En el país se producen 35 especies de hortalizas, de las cuales el tomate, el pimiento y el melón constituyen el 3,70% dentro de la producción agrícola, ocupando aproximadamente a 20.000 familias de pequeños productores distribuidas en toda la Región Oriental del país.

Desde el año 2007, la Cámara Paraguaya de Supermercados (CAPASU) ha acordado con grupos organizados de productores la entrega directa de sus productos (hortalizas, legumbres y frutas) sin intermediarios en la cadena de comercialización.

Con esto se ha logrado considerables incrementos en los ingresos de los productores y precios más accesibles, así como productos inocuos para la salud de los consumidores.

En cuanto a la producción de frutas se han dado avances importantes. Hace unos 15 años, los productores paraguayos cosechaban naranjas solo de marzo a junio. La tecnología actual, con las nuevas variedades que se cultivan, permite que se tengan naranjas nacionales desde febrero hasta enero de cada año. La banana nacional, por su parte, ha afianzando su presencia en mercados internacionales. La piña se está vendiendo en épocas muy específicas y escasea gran parte del año, al igual que otros rubros, como el mamón.

La alta calidad del durazno paraguayo permite que se venda en Buenos Aires, en el mes de octubre, que es cuando escasea en ese país. Otro rubro que nuestro país exporta es la lima taití, que se comercializa en Brasil.

Según datos del Ministerio de Industria y Comercio, en el 2007 las exportaciones en concepto de frutas y hortalizas alcanzaron cerca de los 5,2 millones de dólares. A nivel mundial, Paraguay no se destaca como país exportador competitivo en este sector, debido principalmente al escaso volumen de su oferta exportable.

Sin embargo, la Mesa Sectorial de Frutas y Hortalizas de REDIEX registra un considerable aumento de las exportaciones entre el 2009 y 2010, pasando de 11 a 30 millones de dólares. Las expectativas para este año hablan de 50 millones de dólares. (5)

Notas

(1) “Estudio de Mercado”. María Gloria Paredes M. Acción contra el hambre. AECID. 2008.
(2) “Importancia, potencialidades y desafíos del sector agro-rural paraguayo”. Ingeniero Alfredo Silvio Molinas M. UGP. Asunción, Paraguay.
(3) Ibid (1)
(4) REDIEX. Ministerio de Industria y Comercio. Paraguay.

« Volver

Caña de azúcar

La caña de azúcar es un producto donde la diferenciación juega un papel muy importante, dado la creciente expansión de mercados para productos orgánicos. Es también un producto estratégico, pues puede ser utilizado para la producción de biocombustibles. Poco más de la mitad de las fincas tiene menos de 5 hectáreas y apenas el 0,1% sobrepasan las 200 hectáreas. (1)

La caña de azúcar genera recursos económicos para unas 350.000 personas, involucradas en el transporte, corte, pelaje, almacenamiento, distribución y manejo de tractores. (2)

Si bien es un rubro de suma importancia para la producción de bioetanol, no se consigue aún elevar el promedio nacional agrícola, que se mantiene en 50 toneladas por hectárea, uno de los más bajos en el Mercosur.

Así, entre otros factores que limitan el rendimiento de este rubro, están la prevalencia de un número limitado de variedades que restringen el período óptimo de cosecha, la falta de caminos vecinales aptos todo el tiempo, las características climáticas, como exagerados días de sequía o de lluvia, entre otros.
El Censo Agrícola Nacional 2008 registró 20.550 fincas productoras del cultivo a nivel nacional, una superficie sembrada de 81.830 hectáreas y una producción de 5.079.612 toneladas. (3)

Las principales zonas de producción se encuentran en los departamentos de Guairá, Paraguarí, Caaguazú, Cordillera y Canindeyú.

Aproximadamente el 97,5% de la producción de caña de azúcar se encuentra en la Región Oriental, el restante 2,5% se encuentra en la Región Occidental. (4)

Guairá es el primer productor de caña de azúcar, con más de 23.000 hectáreas en los últimos cinco años, se introdujo el cultivo de la caña dulce ecológica, en cuyo proceso de producción se prohíbe el uso de agroquímicos, con vistas a la obtención de un producto de alta calidad.

Las tierras más fértiles están situadas en los distritos de Independencia y Paso Yobay.
La agroindustria de la caña de azúcar es la principal actividad económica. Hay tres grandes plantas procesadoras de la materia prima, a más de la fábrica de alcohol de Petropar, ubicada en Mauricio José Troche.

La producción de la caña de azúcar ha mostrado un buen crecimiento desde el período agrícola 2001-2002 con un incremento del 71,7% en la superficie cultivada. La producción aumentó un 80,3% desde el año 1991. (5)

Su mayor uso es para la producción de azúcar, también se la utiliza para la producción de alcohol y bebidas, así como para forraje en la alimentación del ganado.

La producción de azúcar paraguaya enfrenta grandes desafíos, compitiendo en un mercado mundial altamente protegido y con marcadas distorsiones, teniendo como vecino al Brasil, mayor productor de azúcar a nivel mundial. A ello se suma el permanente flagelo del contrabando que permite el ingreso masivo del producto desde Brasil y Argentina.

En la actualidad operan en el país 9 ingenios azucareros, cuya capacidad de molienda es de 2.600.000 toneladas anuales. Son varios los ingenios que han apostado a la producción de azúcar orgánica, posicionando al país como líder mundial en la exportación del producto. La producción se realiza de una manera sana y sustentable, en armonía con el ambiente utilizando una estrategia del tipo ganar-ganar, en la que el productor primario es protagonista esencial del sistema.

La caña de azúcar se ha convertido en un cultivo de relevancia en los últimos años, ya sea por el potencial de industrialización de azúcar orgánica, o como fuente de generación de biocombustibles.
Paraguay es el primer país que inició la producción de azúcar orgánica en el mundo. La producción de este rubro ayudó a la industria azucarera paraguaya a salir a flote, ya que mercados como Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea, Asia y Oceanía están empezando a consumirlo.

En lo que a exportación se refiere, se percibe un comportamiento favorable en términos de volumen, ya que en los últimos 5 años la cantidad de azúcar que tuvo como destino el mercado externo aumentó en un 164%, llegando a cerca de 90 millones de kilos.

El principal rubro orgánico exportable es el azúcar. Por otra parte, el mercado internacional del azúcar orgánico tiene una demanda anual de unas 40,000 a 45,000 toneladas.

En el Paraguay existen unas 20.000 hectáreas de tierras ya certificadas como orgánica, donde unos 3.000 agricultores están produciendo aproximadamente 700.000 toneladas de caña de azúcar por año. (6)
En los últimos años ha cobrado fuerza la producción de etanol, con la instalación de nueve fábricas de etanol distribuidas en puntos estratégicos de la República, cuya producción es superior a los 200 millones de litros/año. El 67,5% de la producción de alcohol utiliza caña de azúcar, y el 32,5% restante cereales y otros. (7)

El etanol tiene como principal destino el mercado de las naftas en Paraguay, estimado en 396 millones de litros/año, correspondiendo 100 millones de litros al etanol para la mezcla con las naftas. En ese sentido, la Resolución Nº 162, del 23 de marzo de 2009, establece los porcentajes de mezclas del alcohol absoluto en las naftas; para las gasolinas sin plomo tipo especial RON 85 en un porcentaje del 24%, y para las gasolinas sin plomo de 85 y 95 octanos.

El interés por el alcohol se inició luego de la crisis del petróleo a comienzos de los años de 1970. Durante la última década, al normalizarse el precio del petróleo en el mercado mundial, el costo de producción de alcohol resultó ser superior a la nafta, y su producción fue disminuyendo.

Notas
1,2 Programa Nacional de la Caña de Azúcar. Ministerio de Agricultura y Ganadería. MAG.
3 “Importancia, potencialidades y desafíos del sector agro-rural paraguayo”. Ingeniero Alfredo Silvio Molinas M. UGP. Asunción, Paraguay.
4,5 Ibid anterior.
6,7 Ibid (1)

« Volver

Trigo

El trigo fue introducido en Paraguay junto con la caña de azúcar, el arroz, la cebada y la vid, durante el segundo gobierno de Domingo Martínez de Irala, entre 1552 y 1556, llegando a alcanzar gran relevancia a principios del siglo XVII, especialmente con el establecimiento de las Reducciones Jesuíticas. (1)

La primera referencia escrita de la importancia del cultivo de trigo en Paraguay se encuentra en el informe del general Mathias de Angles y Gortari, corregidor de Potosí, quien recorrió las Misiones Jesuíticas y publicó su informe en la imprenta de la Real Gazeta en Madrid, en 1769. También, el jesuita José Quiroga, cartógrafo y matemático, informó sobre la relevancia del trigo en el país en un escrito fechado en 1766. (2)

El cultivo de trigo era muy importante para los españoles, acostumbrados a comer pan hecho de este cereal y cuyo consumo de harina era también significativo. Cuánto trigo se producía, qué rendimiento se obtenía y cuánto de esa producción era comercializada, constituye todo un misterio, debido a que los registros desaparecieron con la expulsión de los jesuitas, así como también desaparecieron los cultivos.
Para fines del siglo XVIII, el cultivo de trigo había desaparecido completamente del país. Su producción se retomaría, sin embargo, durante los gobiernos de Gaspar Rodríguez de Francia y don Carlos Antonio López, con relativo éxito. (3)

Recién en 1887, con la llegada del científico naturalista suizo Moisés Bertoni al país, se retomaría el interés por el trigo, a raíz de sus investigaciones. Bertoni llegó a Paraguay procedente de Argentina, que en ese entonces ya era un reconocido productor de trigo, y se resolvió a experimentar con su cultivo en el país, sin saber, en aquel entonces, que estas tierras habían conocido ya, doscientos años antes, el auge y la decadencia de la producción triguera.

Pero no fue hasta la década de 1950 que la siembra de trigo se reinició con renovado impulso. En 1952, el gobierno creó la Comisión Nacional de Trigo, cuyo objetivo era el desarrollo de un ambicioso plan orientado a producir las 70.000 toneladas que consumía por entonces el país, y terminar así con las importaciones de trigo argentino. (4)

La campaña, sin embargo, fracasó, y para 1953 la siembra no pasó de las 2.140 hectáreas, con una magra producción de apenas 1.610 toneladas. Las 70.000 toneladas se alcanzarían recién casi 30 años más tarde, en 1982, con el Programa Nacional de Trigo. (5)

Paraguay ha pasado de ser un país importador de trigo a ser un país productor para su consumo interno y la venta al exterior. El Censo Agrícola Nacional 2008 registró 5.589 fincas productoras, una superficie sembrada de 381.028 hectáreas y una producción de 799.632 toneladas. La superficie promedio es de 68,2 hectáreas por finca y el rendimiento promedio por hectárea es de 2.099 kilogramos.
Las principales zonas de producción se encuentran en los departamentos de Alto Paraná, Itapúa, Canindeyú, Caaguazú y Caazapá. El 100% de la superficie triguera está mecanizada y el sistema es el de siembra directa. (6)

Un trabajo digno de señalar es llevado adelante por el MAG, la CAPECO y el INBIO para la introducción de nuevas variedades de trigo, puesto que la investigación y validación realizada en los centros y campos experimentales ubicados en las áreas de mayor producción del rubro, generan resultados alentadores en la producción nacional.

Se esperan para el2011, según estimaciones de DCEA/MAG y el sector privado, una superficie de siembra de 568.000 hectáreas, una producción de 1.261.800 toneladas, y un rendimiento por hectárea de 2.250 kilogramos.

Actualmente, la actividad triguera está estrechamente ligada a la soja, que constituye un rubro de rotación con el trigo. Es un cultivo que utilizan muchos productores con el doble propósito de la renta, y para mantener la cobertura del suelo en invierno.

Generalmente, quien cultiva soja, cultiva luego maíz y también apuesta al trigo, ya que de no hacerlo tendría sus maquinarias paradas y su suelo abandonado. El trigo ofrece dos ventajas, una es la buena productividad de las variedades nacionales, y la otra es un mercado seguro, deseoso de absorber la producción, especialmente en la industria de panificados.

En la última década, el factor calidad ha incrementado su importancia a nivel global, existiendo gran interés en el mercado para desarrollar productos especiales de calidad diferenciada que puedan satisfacer a los consumidores cada vez más exigentes.

Ante esta realidad y la demanda exigente de la industria nacional e internacional, la producción de trigo está ante una transformación desde el punto de vista de la calidad, es por ello que a partir de 1990 los trabajos del Programa de Investigación del Trigo en Paraguay están orientados hacia el mejoramiento genético para obtener semillas de alta calidad industrial. (7)

Al igual que la soja, los productores del rubro están sólidamente agrupados en cooperativas, y disponen de silos para el almacenamiento de la cosecha, además existen diez molinos harineros, la mayoría en el departamento de Caaguazú.

Cabe destacar que el principal comprador de la producción exportable es Brasil, y en las zonas fronterizas de Alto Paraná y Canindeyú, el acompañamiento de todo el proceso es realizado por firmas brasileñas, y todo lo relacionado a las variedades utilizadas, los insumos, la asistencia técnica, la financiación, comercialización y transporte provienen del vecino país.

Notas
1 Sanchez Quell. 1947
2 El cultivo del trigo en el Paraguay. Emiliano Alarcón López. Asunción. 2010.
3 Ibid anterior.
4 Ibid anterior.
5 Ibid anterior.
6 DCEA/MAG
7 Ibid anterior.

« Volver

Arroz

El arroz, el cereal que más se ha extendido en el mundo, es el fruto en grano de la planta del arroz (Oryza sativa), un herbáceo anual de la familia de las gramíneas que se cultiva ampliamente en los cinco continentes, especialmente en regiones pantanosas de clima templado o cálido y húmedo.

El arroz es uno de los cereales que se cultivan desde la antigüedad. El más lejano testimonio que se tiene corresponde al año 2800 a.C., cuando un emperador chino estableció un rito ceremonial para la plantación del arroz. Alrededor del año 1000 a.C. era conocido en la India y, en el siglo III a.C., en Egipto. En la Edad Media, el arroz es introducido en el sur de Europa con la invasión de los moros. Llega a América con los conquistadores, se cree que en 1694. Ya en el siglo XVIII se cultiva en el sur de los Estados Unidos el llamado arroz Carolina.

En la actualidad, el arroz es, junto al trigo, uno de los cereales más consumidos en el mundo.
La producción mundial de arroz en cáscara del 2009 estuvo en el orden de las 678 millones de toneladas, una de las más altas de los últimos tiempos.

Los principales productores son China e India, que juntos concentran el 50% de la producción mundial.
En Sudamérica, excluyendo a Brasil que se encuentra clasificado entre los 20 más grandes productores del mundo, el principal productor de arroz es Perú, que en el 2008 llegó a casi 3 millones de toneladas. Le siguen Ecuador, Uruguay, Argentina, Bolivia y Paraguay.

El arroz en Paraguay desde hace unos años viene experimentando un importante crecimiento y como resultado se ve el incremento en la producción. Este impulso está dado por grandes productores que incorporaron tecnología de punta logrando que la calidad del producto sea cada vez mejor.
Los cultivos se desarrollan principalmente en los departamentos de Itapúa, Misiones, Caazapá, Cordillera y Paraguarí, a pesar de que los datos muestran que en el último departamento está disminuyendo el área año tras año.

La producción de arroz registró cifras históricas en la última campaña 2010-2011, con una superficie de 81 mil hectáreas, lo que equivale al 100% de expansión, con relación al año 2003, año en que se contaba con apenas 40 mil hectáreas. (1)

Este crecimiento se tradujo en un volumen de producción de 405 mil toneladas, el triple de lo producido en el 2003. En siete años, la producción de arroz duplicó la superficie de siembra y triplicó la cosecha. (2)
La introducción de tecnología de última generación y el respaldo financiero, que aunque no cubrió a la totalidad de los agricultores, fueron importantes aliados en la superzafra alcanzada.

La Red de Inversiones y Exportaciones del Paraguay (Rediex) reportó, en un informe, que la exportación de arroz creció 103,1% en enero del presente año en comparación con el mismo mes del 2009.
Solamente en enero del 2010 se envió arroz por US$ 4.927.140, lo que permite dimensionar la importancia que va ganando el sector ya sea en su etapa agrícola como industrial. (3)

En principio, la zona de Itapúa lideraba el ránking de producción, pero, de un tiempo a esta parte, Misiones entró con fuerza en el cultivo masivo, por lo que grandes áreas que eran dedicadas a la ganadería pasaron a servir al cultivo de arroz, que necesita tierras con suficiente grado de humedad. (4)

Más de 32 mil hectáreas se han cultivado en esta zona, lo que equivale a un 50% de la producción del área cultivada a nivel país. Solamente en la cuenca baja del río Tebicuary se cultivan más de 19.500 hectáreas del cereal, lo que equivale a un 35% de área de producción del país. (5)

En Misiones hay más de 500 productores de arroz, distribuidos entre San Juan Bautista, San Miguel y San Ignacio, quienes en forma directa dan trabajo a más de 2.000 familias y en forma indirecta a otras 3.000. (6)

La producción de arroz en Paraguay se triplicó en 10 años, y la incorporación de tecnología y créditos ayudaron también a mejorar considerablemente la calidad del producto.

Comparado con los principales cultivos, el arroz solo representa el 1% de las tierras agrícolas. Según un estudio realizado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), es posible extender el cultivo de arroz en cerca de 150.000 hectáreas, lo que significa que hasta el momento solo se aprovecha el 37% de ese potencial.

Notas
1 Pricewaterhouse Coopers. Club Económico Paraguay.
2 Ibid anterior.
3 REDIEX. MIC. Paraguay.
4 Arroz, negocio creciente. USAID – Paraguay Vende. 2010
5 Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR)
6 Ibid anterior.

« Volver

Canola

La canola es una planta oleaginosa originaria de Europa. En el siglo XVI se la conocía con el nombre de col y se pensaba que había sido originada del nabo silvestre. El aceite se utiliza en la fabricación de margarina, aceite de mesa y en la industria de alimentos preparados. La proteína es rica en aminoácidos y su contenido de minerales y de vitaminas es similar a la de la soja.

Es un cultivo anual de invierno, comercialmente cultivado en el sur de Alto Paraná desde mediados de la década de 1990. Es una de las pocas alternativas de cultivo de invierno en Paraguay. Además de su importancia económica, su inserción en la agricultura empresarial cobra importancia por la inclusión en la rotación de cultivos, dentro del sistema de siembra directa.

En el mundo, los mayores productores son China, Canadá, India, Alemania y Francia. En nuestro país, la mayor zona de producción son los distritos altoparanenses de Naranjal, Raúl Peña y Naranjito, aunque en los últimos años la producción de canola se expandió hacia el departamento de Itapúa.

La Cooperativa Copronar de Naranjal es una de las organizaciones que trabaja permanentemente en la investigación de este rubro. Las semillas que mejor se han adaptado a las exigencias del agricultor paraguayo son los híbridos Hyola, de Advanta, y Pacific Seeds, que son plantados en el país hace más de 15 años.

La canola tiene una demanda sostenida y su cotización es bastante estable. El principal comprador de la canola paraguaya es Brasil. Los rendimientos promedios de este rubro en nuestro país son de unos 1.500 kilos por hectárea.

« Volver

Girasol

El girasol como cultivo extensivo fue tomando importancia a partir de la entrada en vigencia de la siembra directa, ya que se tenía la necesidad de tener cobertura del suelo durante todo el año, lo que posibilitó a los cultivos de renta tener un espacio preponderante en la agricultura paraguaya.

Debido a la fuerte caída de las cotizaciones de los aceites vegetales a escala mundial durante la campaña 2008, el cultivo del girasol marcó una considerable reducción en su área de siembra.

La producción mundial de girasol está concentrada en los países de la Unión Europea, Rusia y Argentina, siendo todos los países restantes, incluyendo Paraguay, productores cíclicos que dependen de una mejora en la cotización para el aumento del área de siembra.

En la actualidad, Argentina tiene al girasol como un cultivo de menor importancia en área, lo que genera gran expectativa en Paraguay, porque se ve claramente una tendencia de aumento en las cotizaciones de los aceites finos, entre los cuales encontramos al girasol, con un aumento en el consumo año tras año, sin mostrarse el mismo aumento en el área de siembra a nivel mundial.

El 100% del cultivo de girasol se encuentra en la Región Oriental. Es un cultivo cuya relevancia radica en la excelente calidad del aceite comestible que se extrae de la semilla, el cual posee alto contenido de ácidos grasos no saturados, linoleico y oleico.

Este cultivo es un rubro interesante para la agricultura paraguaya, debido a la creciente demanda de compañías aceiteras nacionales que aseguran su comercialización y a su ciclo, que facilita su integración a los sistemas de producción utilizados tanto por pequeños, medianos y grandes productores. El Censo Agrícola Nacional 2008 registró una superficie sembrada de 99.139 hectáreas, una producción de 191.075 toneladas y un rendimiento por hectárea de 1.927 kg. (1).

Las estadísticas reflejan la importancia del girasol en la economía nacional. Las exportaciones han aumentado un 719,2%, entre 1991 y 2008 (2).

Al mismo tiempo, la superficie sembrada registró un aumento equivalente al 39,085%, con un aumento en la producción de cerca del 80% (3).

Los departamentos con mayor superficie cultivada son Itapúa, Alto Paraná, Misiones y Caaguazú (4). Paraguay ocupa el puesto 22 en el ranking de competitividad exportadora de aceites de girasol (5).
Las exportaciones acumuladas alcanzan los US$ 400 millones, fundamentalmente por los precios favorables de aceites de soja y girasol (6).

Notas
1 Censo Agrícola Nacional. Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). Paraguay.
2 Ibid anterior.
3 Ibid anterior.
4 Ibid anterior.
5 Unidad Técnica de Estudios para la Industria. Ministerio de Industria y Comercio (MIC). Paraguay.
6 Ibid anterior.

« Volver

Sésamo

Según registró el Censo Agrícola Nacional 2008, en el país existen unas 40.869 fincas productoras del cultivo de sésamo a nivel nacional, una superficie sembrada de 69.857 hectáreas y una producción de 50.049 toneladas. La superficie promedio es de 1,7 hectáreas por finca y el rendimiento promedio es de 716 kg. por hectárea. Las principales zonas de producción se encuentran en los departamentos de San Pedro, Concepción, Canindeyú, Boquerón y Presidente Hayes.

El sésamo, cuyo nombre científico es Sesamum indicum, se ha convertido en uno de los principales rubros de renta de la agricultura familiar, y por su calidad y excelencia ha ido ganando mercados internacionales como Japón y otros países de Europa.

El 60% de los granos producidos son exportados y el 40% son utilizados para el consumo nacional. Es un cultivo producido en pequeña escala por productores familiares, que lo comercializan en forma directa a empresas acopiadoras y a exportadores.

Los buenos precios del sésamo hicieron que fuera cobrando importancia creciente en los últimos años.

Sin embargo, es un rubro que tampoco pudo escapar a la retracción en los niveles de producción. Durante el período agrícola 2009/10, la superficie de producción de sésamo ha disminuido, estimándose que la superficie de siembra rondaría las 75.000 hectáreas y la producción nacional no superaría las 40.000 toneladas. (1)

Según la Cámara de Exportadores de Sésamo (CAPEXSE), las exportaciones cayeron en un 31%. Los subsidios gubernamentales a las familias productoras y las campañas hechas por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE) sobre el tratamiento químico de las semillas tuvieron un efecto negativo en los compradores habituales de sésamo, generando que Paraguay perdiera su sitio en el mercado japonés, cediendo lugar a Guatemala y Bolivia.

« Volver

Ka’a he’ê

El ka´a he´ê, cuyo nombre científico es Stevia rebaudiana, fue descubierta por el sabio Moisés Bertoni, aunque se sabe que en tiempos remotos ya era utilizada por los indígenas como endulzante, entre otras aplicaciones. (2)

Este edulcorante 100% natural es 300 veces más dulce que el azúcar, se desarrolla actualmente en el área de alimentos, en el segmento de edulcorantes no calóricos y saborizantes, aunque se considera que su mayor aporte será en el campo medicinal, puesto que tiene comprobada efectividad en el tratamiento de la diabetes, la obesidad, y la hipertensión.

El ka’a he´ê es uno de los productos estrella del Plan Nacional de Exportación (PLANEX), de la Red de Importación y Exportación, del Ministerio de Industria y Comercio (REDIEX). Según la Mesa Sectorial de Stevia, el mercado mundial de los edulcorantes químicos sin calorías es de unas 20 millones de toneladas anuales. (3)

Japón es el país de mayor consumo de stevia. China Popular y otros países asiáticos también lo han adoptado, y son hoy los mayores proveedores mundiales de stevia, con la limitación climática de que solo pueden obtener hasta dos cosechas anuales de hojas, cuando en Paraguay se podrían obtener hasta cinco cosechas al año. (4)

El Censo Agrícola Nacional 2008 registró 1.328 fincas productoras del stevia a nivel nacional, una superficie sembrada de 811 hectáreas, y una producción de 973 toneladas.

San Pedro, Alto Paraná, Itapúa, Canindeyú y Caaguazú son las principales zonas de cultivo. Actualmente, nuestro país exporta por valor de US$ un millón.

« Volver

Macadamia

La macadamia es una planta de reciente introducción en el país y ha despertado interés, porque además de recomendarse su explotación asociada con otros cultivos, es recomendable para la reforestación y también como cultivo extensivo, y tiene gran potencial de exportación de sus frutas secas.

El árbol del cual se cosechan las nueces de macadamia es originario de los bosques lluviosos del sur de Queensland y de la parte norte de Nueva Gales, en Australia. Los indígenas lo denominaron Kindal-Kindal, luego se le llamó nuez de Queensland y después nuez de Australia. El primer espécimen de macadamia en estado silvestre fue descubierto y recolectado por el explorador alemán Friendrich Wilhelm Ludwing Leiichhardt, cerca a Brisbane en 1843. En 1858, Ferdinand Von Müller realizó la primera descripción botánica, denominándola macadamia ternifolia, en honor del médico John Macadam, presidente de la Sociedad Filosófica de Victoria (Australia). (6)

Los principales países productores de macadamia son Australia, Estados Unidos, Sudáfrica, Kenia, Guatemala, Costa Rica y Brasil.

Paraguay figura entre los países productores en pequeña escala, junto con Bolivia, China, El Salvador, Fiji, Filipinas, Indonesia, México, Nueva Zelanda, Perú, Tailandia, Tanzania, Venezuela, Zimbabue, Rodesia y Colombia.

Según estudios de la Facultad de Agronomía, de la Universidad Nacional de Asunción, la macadamia va camino de afianzarse como un rubro de alta rentabilidad, pero de modo muy lento porque requiere de una alta inversión.

De acuerdo a la Asociación de Productores de Macadamia, en Paraguay existen unas 600 hectáreas del cultivo. Sin embargo, la Cooperativa de Producción Agropecuaria Neufeld, de Caazapá, viene trabajando en un proyecto que busca procesar nueces de macadamia. La Cooperativa pretende cultivar unas 5.000 hectáreas en los próximos siete años, lo que, de prosperar, colocaría a nuestro país entre los cinco mayores productores de nueces de macadamia del mundo.

Notas
1 Dirección General de Planificación, del MAG.
2 Importancia, potencialidades y desafíos. Ing. Alfredo Molinas. UGP.
3 REDIEX. Ministerio de Industria y Comercio. Paraguay.
4 Importancia, potencialidades y desafíos. Ing. Alfredo Molinas. UGP.
5 Canet, 1983.

« Volver

Soja

La soja es un cultivo nativo de China que ha viajado a todas partes del mundo, incluyendo Paraguay, y hoy es uno de los cultivos más consumidos del mundo. En el siglo XI a.C, China empezó a usar la soja como alimento y también con propósitos medicinales. De hecho, el emperador Sheng-Nung la añadió a su lista de plantas sagradas. Unos siglos más tarde, la apreciación de esta planta se incrementó cuando países vecinos comenzaron a incluir la soja en sus dietas.

Unos miles de años después, en el siglo XVII de nuestra era, los europeos finalmente descubrieron el fenómeno que ya se había extendido por casi toda Asia. En la mitad del siglo, Benjamín Franklin, político y científico destacado de los Estados Unidos, estuvo muy impresionado por los varios usos de la soja, y se la mandó a un botánico en Filadelfia. Pero todavía no fue conocida en el continente americano hasta que unos granjeros decidieron cultivar semillas que encontraron en barcos europeos. La soja llegó así a América, un continente donde se encuentran cuatro de los cinco países que producen la mayoría de la soja del mundo actualmente: Estados Unidos, Brasil, Argentina y Paraguay.

La soja se ha propagado como reguero de pólvora en vastas zonas de Sudamérica en los últimos cuarenta años. En Brasil se empezó a cultivar en Río Grande do Sul, el estado más al sur del país, y desde allí avanzó al norte, cruzando incluso el río Amazonas hasta la lejana región de Roraima, 4 mil kilómetros al norte. La cosecha que en 1970 no superaba 1,5 millones de toneladas, llegó a 68 millones de toneladas en el período 2009-2010. (1)

En Argentina, el cultivo de la soja se propagó igualmente rápido, expandiéndose hacia el norte y el oeste. La cosecha este año ascendió a 55 millones de toneladas, en contraste con las escasas 27 mil toneladas de 1970. (2)

En nuestro país, su producción comenzó tímidamente con la llegada de los primeros colonos agrícolas brasileños que se asentaron en las zonas fronterizas a partir de los años de 1960. Pero fue en la década de 1990 que la soja empezó a abrirse paso rápidamente en Paraguay, proveniente del estado brasieño de Paraná. Hoy, su cultivo abarca unas 2,8 millones de hectáreas y se ha convertido en el principal producto de exportación del país.

Siete de los diez departamentos productores de soja de la Región Oriental aumentaron su superficie cultivada, un incremento que habla de 155.533 hectáreas más en relación a la anterior cosecha. (3)

San Pedro fue el departamento que mayor aumento experimentó, ya que de las 189.820 hectáreas cultivadas en el período 2008-2009 aumentó a 248.898 hectáreas para el período 2009-2010. (4)

Otros departamentos también experimentaron un significativo aumento en la superficie cultivada del grano, como Itapúa, que aumentó de 451.916 a 493.837 hectáreas; Caaguazú, que pasó de 305.736 a 340.928 hectáreas; Alto Paraná, con 14.898 hectáreas más de cultivo, totalizando una superficie cultivada de 768.419 hectáreas. (5)

Concepción también demuestra un aumento en la superficie utilizada para el cultivo de la oleaginosa, ya que de las 23.303 hectáreas cultivadas en la zafra 2008-2009 aumentó a 30.318 hectáreas para el último periodo. En menor nivel, pero igualmente con aumento de la superficie cultivada, se encuentran los departamentos de Misiones y Guairá. (6)

Paraguay registró en el 2011 la mayor cosecha de soja de su historia, con cerca de 7,5 millones de toneladas de granos de alta calidad y elevadas ganancias en el sector productivo, y alcanzó las 8.372.941 toneladas en el 2011. (7)

Teniendo menos superficie sembrada, nuestro país es el cuarto exportador mundial de soja, detrás de Brasil, Estados Unidos y Argentina, mientras que en producción está sexto en el escalafón, que encabeza Estados Unidos, seguido por Brasil, Argentina, China e India.

El 80 por ciento del grano paraguayo se exporta a Europa y Asia. Los ingresos de divisas por estas exportaciones de soja y derivados alcanzarían los 3.500 millones de dólares en el 2011, unos 1.000 millones más que el año pasado. (8)

Notas
1 Asociación de Productores de Soja de Mato Grosso (APROSOJA)
2 Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
3 Asociación Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales del Paraguay (APS)
4 Ibid anterior
5 Ibid anterior
6 Ibid anterior
7 Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO) y Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (CAPECO)
8 Banco Central del Paraguay (BCP)

 

   
 
    
 
© El copyright de las imágenes reproducidas en esta web pertenecen a los respectivos autores, organizaciones o coleccionistas. Queda prohibida su reproducción total o parcial. INBIO y UGP agradecen a los autores por su amable colaboración al ceder las imágenes que hicieron posible esta publicación.